Nacer sin saber cómo actuar, guiarte por cuanto ves y avanzar sin darte cuenta
Y con cada latido, perecer en silencio.
Equivocarte una y otra vez y decir "de los errores se aprende" aunque sepamos que es mentira
Caer en la desesperación, intentar trepar las paredes del pozo que cavamos con nuestras manos y ver que no hay fin que valga la pena
entre la multitud, entre malas hierbas, vivir
Construir caminos libres de baches o giros bruscos. Sólidos, resistentes, duraderos.
PARA VOLVER AL PRINCIPIO.
Más que plumas en una jaula de oro, somos bestias que no hemos despertado.










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