Tras la línea enemiga, se esconden los desterrados. Personajes olvidados a intención para hacer más llevadero nuestro camino a ninguna parte. Todos los mortales tenemos a un desterrado en campos de concentración, no le ahogamos en gras lacrimógeno ni le sumergimos en nitroglicerina. Nos limitamos a trazar una línea, roja o blanza, entre ambos con la espeanza de que se arremoline en su veneno y agonice en silencio hasta desaparecer. Cuando creemos que hemos apartado al desterrado de nuestro camino damos el primer paso, correr. Escapar como si de Lucifer se tratase, despavoridos, nos escondemos en senderos perdidos entre columnas vegetales y cubrimos nuestra vida con las manos. Como bebés, sollozamos de miedo. Incluso los fuertes tienen desterrados, sobre todo los valientes que creen en castillos de arena con princesas en bikinis y martinis en vez de vino.
Más adelante conocemos a personas con jorobas que superan al Guasimodo. Esta gente carga con todos sus desterrados, cada una de esas fieras en llamas sonríen de un modo inquietante mientras lucen una dentadura perfectamente afilada con la última esperanza que deboraron.
Yo soy del tipo C, una joroba del tamaño del Empire State sin retorno, me gusta cargar con mis fieras porque ellas cargan conmigo sin réplicas. Me comprenden sin necesidad de comunicarme y las quiero porque gracias a ellas soy alguien que mira bien por donde pisa a falta de una vista panorámica, no sé si me explico.
Por falta de abecedarios
Necesito hacerte saber que dependo de menos de treinta letras para expresar el agujero negro que crece en el centro de mi cuerpo.
Para poder decirte todo lo que significa para mi, pediría ayuda a las veces que me he caído por torpe, las ocasiones que la lluvia me ha mojado por no llevar un paraguas, las pesadillas que he tenido por algo que me ha atormentado desde que os conozco o por cenar demasiado, los incontables momentos que me he odiado frente a un espejo o la impotencia que he sentido ante un objetivo frustrado. Necesitaría más de un abecedario para acercarte a los confines de mi universo, sin riego a que caigas en ese agujero conmigo. Tendría que buscar en mi memoria todas las decepciones que me has provocado, las ganas de desaparecer que tengo cuando sufro de tener demasiado tiempo para pensar. Simplemente, recurriría a todo el tiempo que he malgastado al querer ser una buena persona o al luchar contra la fiera que despertó hace un tiempo. Me gustaría que fueses capaz de ver más allá de toda esta inservible palabrería y comprendieses lo asustada, sola y terminal que me siento.
Dedicado a mis círculos de gente importante.
Para poder decirte todo lo que significa para mi, pediría ayuda a las veces que me he caído por torpe, las ocasiones que la lluvia me ha mojado por no llevar un paraguas, las pesadillas que he tenido por algo que me ha atormentado desde que os conozco o por cenar demasiado, los incontables momentos que me he odiado frente a un espejo o la impotencia que he sentido ante un objetivo frustrado. Necesitaría más de un abecedario para acercarte a los confines de mi universo, sin riego a que caigas en ese agujero conmigo. Tendría que buscar en mi memoria todas las decepciones que me has provocado, las ganas de desaparecer que tengo cuando sufro de tener demasiado tiempo para pensar. Simplemente, recurriría a todo el tiempo que he malgastado al querer ser una buena persona o al luchar contra la fiera que despertó hace un tiempo. Me gustaría que fueses capaz de ver más allá de toda esta inservible palabrería y comprendieses lo asustada, sola y terminal que me siento.
Dedicado a mis círculos de gente importante.
No hay comentarios:
Publicar un comentario