A veces me gustaría chillarte, decirte con la voz rota que me beses, que dejes de hablar o de crear un silencio prolongado entre nosotros. Sí, de vez en cuando no me importaría que me desarmaras con los ojos, que me dijeras lo mucho que te apetece irte de este mundo injusto a uno donde las caravanas son una apuesta segura, el euromillón llama a la puerta de la casa de ruedas.
Me volvería loca la idea de que me tocaras hasta ponerme los nervios en el disparador. Que me cogieses por detrás, evitando que me dé el aire frío de las tardes.
No soy cursi, pastelosa o cría. Soy una chica sin mucho que perder y todo por ganar, alguien que se muere de ganas de morderte, de jugar a que no me doy cuenta cuando me miras. Sí, quizá sea algo niña... Pero no una cría insensata. Estoy loca, ya lo sabías. Haces que sea celosa, que me coma las uñas por los nervios y que ha creado una dependencia de su teléfono por si apareces. No, no estoy obsesionada, aún me queda dignidad o lo que sea esa cadena que me prohíbe decirte las cosas de forma directa. Quizá sea miedo, del que se antepone a los acontecimientos, del que me dice que si digo o hago "tal" tú reaccionarás mal.
¿Te acuerdas de lo primero? Pues eso, que me beses ya.
Por falta de abecedarios
Necesito hacerte saber que dependo de menos de treinta letras para expresar el agujero negro que crece en el centro de mi cuerpo.
Para poder decirte todo lo que significa para mi, pediría ayuda a las veces que me he caído por torpe, las ocasiones que la lluvia me ha mojado por no llevar un paraguas, las pesadillas que he tenido por algo que me ha atormentado desde que os conozco o por cenar demasiado, los incontables momentos que me he odiado frente a un espejo o la impotencia que he sentido ante un objetivo frustrado. Necesitaría más de un abecedario para acercarte a los confines de mi universo, sin riego a que caigas en ese agujero conmigo. Tendría que buscar en mi memoria todas las decepciones que me has provocado, las ganas de desaparecer que tengo cuando sufro de tener demasiado tiempo para pensar. Simplemente, recurriría a todo el tiempo que he malgastado al querer ser una buena persona o al luchar contra la fiera que despertó hace un tiempo. Me gustaría que fueses capaz de ver más allá de toda esta inservible palabrería y comprendieses lo asustada, sola y terminal que me siento.
Dedicado a mis círculos de gente importante.
Para poder decirte todo lo que significa para mi, pediría ayuda a las veces que me he caído por torpe, las ocasiones que la lluvia me ha mojado por no llevar un paraguas, las pesadillas que he tenido por algo que me ha atormentado desde que os conozco o por cenar demasiado, los incontables momentos que me he odiado frente a un espejo o la impotencia que he sentido ante un objetivo frustrado. Necesitaría más de un abecedario para acercarte a los confines de mi universo, sin riego a que caigas en ese agujero conmigo. Tendría que buscar en mi memoria todas las decepciones que me has provocado, las ganas de desaparecer que tengo cuando sufro de tener demasiado tiempo para pensar. Simplemente, recurriría a todo el tiempo que he malgastado al querer ser una buena persona o al luchar contra la fiera que despertó hace un tiempo. Me gustaría que fueses capaz de ver más allá de toda esta inservible palabrería y comprendieses lo asustada, sola y terminal que me siento.
Dedicado a mis círculos de gente importante.

No hay comentarios:
Publicar un comentario